“Todo fluye”, dijo Heráclito. En medio de todos los cambios y contradicciones en la naturaleza veía una unidad o un todo. Este “algo”, que era la base de todo, lo llamaba “Dios” o “logos”.
Los sentidos de Heráclito decían que en la naturaleza suceden constantemente cambios.
"Ningún hombre puede bañarse dos veces en el mismo río".

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